EN
ACCIÓN
Ya entrando en detalle, para explicarles bien que es lo
que hago, comenzaremos detallándoles lo que hacemos en la comunidad, lo que yo
hago en ella, nuestro compromiso con la sociedad y pues también, labores desde
el comienzo de mi carrera.
Dichosamente, a mí me corresponde dirigir esta obra con
la colaboración de cuatro compañeras: Emma Avilán, Evangelina Villanueva, Lucía López, Andrea Cifuentes
y yo, también hay 25 voluntarios y 18 niñas que
son las que nosotros cuidamos porque esto es un trabajo en comunidad,
todos aportamos, todos nos comprometemos, todos nos evaluamos y todos crecemos,
se trata de vivir una vida normal, donde está la formación humana, la formación
para vivir en comunidad, la formación académica, deportiva y social porque
ellas, están vinculadas a la defensa civil, todos los cursos que ofrece la defensa
civil y su proyección.
Están vinculadas a los programas juveniles a nivel de Cundinamarca,
como también, a nivel Nacional y están entusiastas y si logramos financiarnos,
iría una o dos al gran encuentro Internacional del Brasil, que coincide con la visita
y el encuentro con los jóvenes que tiene el Papa Benedicto XVI, ya ellas tienen
experiencia en los otros niveles y eso ha facilitado que las niñas puedan estar
en los foros comunitarios de las alcaldías menores, ellas participaron, a ellas
se les permite escribir para muchos boletines, han crecido mucho en diseño,
haciendo caricaturas, teatro, es decir, acá se brinda la oportunidad, de que la
niña entre comunicación con todo, primero con ella misma, después mejorar sus
relaciones con su familia, con las compañeras, luego en el colegio y con el
medio, que no se sientan islas, sino que estén integradas a todo.
Enseñandoles Inglés a las Niñas
Enseñandoles Inglés a las Niñas
Que si hay un programa en acción comunal, cómo lo
apoyamos, qué en la parroquia, que en el colegio, que en la defensa civil, aquí
se les permite desarrollarse como personas. Esta es una casa para la comunidad,
que por favor nos presta una silla, nos presta una cama, nos presta un colchón,
nos presta una mesa. La gente se siente con libertad, con mucha confianza para
venir a pedir prestado todo, y hasta para pedirnos un vaso con agua, un platico
de sopa, etc, acá a nadie se le niega la oportunidad de vincularse. Si llego a
la hora del almuerzo y hay sopita, esta sopita también es para usted, nos traen
algo a nosotros y nos alcanza para compartir con los vecinos, entonces se vive
una vida normal, una visda en comunión con los demás
La forma en la que se sustenta esta casa, la forma en la que se obtiene un recurso económico es de la siguiente forma: Las niñas dan un mínimo aporte de acuerdo a sus posibilidades, porque si la señora es aseadora de parques, es vendedora ambulante, es cultivadora de flores, sus ingresos son mínimos, así que de acuerdo a lo que cada una pueda, dan algo para el sustento de la casa, los otros aportes, no llegan por medio de la venta de la ropa usada, con eso nos ayudamos para pagar los servicios, la otra parte, las personas del barrio nos quieren muchísimo, entonces vienen los aportes en especie, que el panecito, que la papa, que la cebolla, que el arroz, que los huevos. Y hay otras personas, las que viven por el sector de Santa Fe, por el sector de villa del prado, que han ido conociendo la obra, entonces ellos llegan y dicen “acá traigo en efectivo este aporte” porque aparte de la comida hay otros gastos, otros profesionales, como médicos, músicos, ellos desde su profesión también apoyan, entonces vienen a dar una clases a las niñas para que se capaciten y aprendan. Todos ellos nos tienden la mano y lo más hermoso, es que esta obra está en las manos de Dios, él es el que nos financia, porque la divina providencia se manifiesta es a través de las personas que nos rodean y esas personas son como nuestros ángeles y pues todos sabemos que donde alguien pone un granito de arena, las cosa se van dando, poco a poco pero van creciendo y en este momento las niñas cuentan con su protección de salud, con lo que el Señor no socorra a través de las personas con la alimentación balanceada. Gracias a Dios tenemos la colaboración de una nutricionista, es decir, son muchísimos los ángeles que nos ayudan.
Muchos se preguntaran, si las niñas en esta casa, en este
internado, tienen que ser religiosas, y la
verdad es que no, ellas pueden seguir su vida como quiera, nosotras no las
obligamos hacer religiosas, de ninguna manera, ellas solas deciden lo que
quieren hacer con su vida, nosotros simplemente les ayudamos en su formación por
la vida tan dura que les ha tocado, simplemente queremos ayudarlas a que salgan
adelante, ellas vienen a pedir ayuda, a pedir orientación y acompañamiento,
completamente independiente de nuestros intereses personales, ellas tienen
autonomía suficiente para decidir ellas mismas, nosotras solamente las ayudamos
a su formación para que sea una mujer, una ciudadana.
Nosotras 5 tratamos de dar lo mejor de nosotras para que
estas niñas crezcan y se desenvuelvan sanamente en una sociedad como la
nuestra.
He tenido afortunadamente, proyectos de muchas clases,
unos que son netamente de capacitación, como base para hacer trabajos
comunitarios, otros que son programas específicos de vivienda, además,
programas de carácter económico, lo que
llamamos economía solidaria y programas sanitarios, porque he estado en lugares
donde no hay una letrina, no hay una ducha, no hay un lavadero entonces trato
que con la comunidad respondamos a esas necesidades.
En esta comunidad, no solamente hacemos labores
comunitarias acá en el país, sino también en el exterior y gracias a Dios, he tenido
la oportunidad de trabajar en ambos lados.
A nivel de América Latina, en el Perú, en la selva
peruana, en todo lo que se refiere a promoción de la etnia, de los incas. En
filipinas, trabajé en misiones, en evangelización y en protección de niñas
victimas de toda violencia intrafamiliar y ante todo víctimas de abuso y de violación.
Clase en Filipinas
Desde que llegue a la comunidad, los países que he ido son…
vamos a empezar por Colombia: Comencemos por la península, he ido a la Guajira, he
trabajado con el grupo étnico Guayu, en programas de capacitación, en el campo bilingüe,
en programas de integración comunitaria, en el magdalena trabaje en Plato y en
el Banco en educación, en Caldas, Quindío y Atlántico en educación, en centros
educativos, en el Cauca trabajé con los Paeses y los Guambianos, en programas
de escuela bilingüe, de economía solidaria y de organización comunitaria, en Cundinamarca
trabajé con Idipron, con los niños de la calle, allá hicimos programas de rehabilitación
como esta casa, ¿no?, en protección a la niñez y la adolescencia , Idipron, es
un programa realizado por el Padre Javier de Nicolo y ayudado financieramente
por el estado, allá conocí a mis dos mejores amigos, Alonso Julio Jiménez y Adíela
Marín, ellos tendrían por ahí unos 21 años, yo ya tenía unos 32, 31 años, nos
hicimos muy amigos, Alonsito, el chinche como yo le digo, trabajaba como
educador allá y Adíela trabajaba haciendo sus pasantías. Esta es la hora en la
que todavía tenemos esa gran amistad que ya comenzó hace muchos años que ojalá dure por siempre.
Internacionalmente he estado en 7 países: En Europa,
estuve en Italia y en España, en Asía estuve en Filipinas y en Singapur, en
América Latina, estuve en el Perú, en el Ecuador y en Venezuela, pero siempre en
los mismos campos de ayuda. Tan solo una vez, me han amenazado por hacer mi trabajo,
en ese entonces, me encontraba en la vereda de San Isidro, pertenece al corregimiento
del Placer, en el Departamento del Cauca, en una oportunidad, se atravesó un
terrateniente, él vivía molesto con sus amigos porque nosotras trabajábamos en
un programa de validación de la primaria para los jóvenes Paeses, llegamos a
reunir 50 jóvenes que no habían podido estudiar la primaria, entonces, nuestro
propósito consistía en darles clases los sábados y los domingos porque ellos trabajaban
entre semana, y en convenio con la secretaria de educación del Departamento del
Cauca, logramos que ellos validaran la primaria, para entrar al Sena o a otra
entidad educativa.
Entonces este señor se molestaba mucho porque los
indígenas aprendían la lengua, porque se capacitaban y ellos querían que estos
indígenas no aprendieran nada, que se quedaran analfabetas, que no conocieran
el dinero, que no conocieran los horarios laborales, nada, para hacer con ellos
jornadas de 24 a 35 horas y después les pagaba 1 terraje, pues un terraje la
verdad no alcanzaba hacer en ese momento ni 5 pesos, estoy hablando hace 26
años, después de eso, el empezó a matar a las personas claves, a los líderes, a
los que nos apoyaban y en ese momento que se encontró conmigo me dijo, “ Para
qué se desgasta por estos” y utilizó frases soeces, luego me dijo “ En una de
esas la matas” y yo le contesté con
mucha educación “ Bueno, más bien que me mandan a matar que es distinto”, entonces
el hizo cara de sorprendido y dijo” Bueno, hablamos en otro momento” y se fue
molesto, sentí que no me estaba amenazando directamente, pero si indirectamente.
Bueno, esas fueron cosas que pasaron en los viajes, pero
lo más lindo que uno puede encontrar en eso viajes, es entrar en relación con
otra cultura, la otra cultura cuando uno se acerca con respeto, con veneración,
cuando no la subvalora, cuando uno no empieza a creer que está en status
superior, la gente se siente acogida y empieza a interactuar, eso es muy lindo,
la experiencia más bonita es de respeto, de cercanía, de valoración y en la
medida en la que usted sale de su territorio, se abre un ángulo muy extenso,
donde usted empieza a ver las cosas de
otra manera, también cambia su parte alimenticia, porque usted tiene que simplificar
las cosas y aprender de todo, aprende uno a lanzarse a lo desconocido, a acoger
la diferencia, a no ser tan limitado, es conocer otras cosas aparte de su
territorio, con eso usted gana mucho respeto hacia los demás, aprende tolerar y
hacer que otro entre en su mundo, que aprenda de usted, y que usted aprenda de
los demás.
Foto en Roma con el Papa Juan Pablo II
Foto en Roma con el Papa Juan Pablo II
Entones, todos los viajes inclusive cuando fui a Roma y
tuve la oportunidad de encontrarme con el Papa Juan Pablo II, fue maravilloso, también
fue lindo ir a España y ver otros mundos, cuando tuve la oportunidad de ir,
fue por turismo, por conocer, alternadas por congresos, en esa época tuve la
oportunidad de conocer a Madrid, Barcelona, Valencia, es muy rico viajar porque
usted aprende a crecer y a no ser indiferente a los demás, como cuando fui a
Filipinas y estuve en los lugares más marginados, conocí Manila, también conocí
las cuatro zonas de Filipinas, pero yo trabaje en Mindanao en el Sur, que es
donde se encuentra la mayor población de
Musulmanes y es la zona más violenta, son muchos los marginados, pero
personas con una calidad humana increíble, aunque siempre había sus diferencias
y pues la violencias en sí, digamos que cuando yo estaba allá y trataba a todos los
niños por igual, ellos se asombraban, cuando uno empieza a tratar a todos por
igual y deja las diferencias a un lado, que es que es de color negro, amarillo,
blanco, que es católico, judío, cristiano, etc, ellos comienzan a tratarse diferente.
Viaje a España
Esto es lo rico de viajar, de conocer, de ayudar, vivir la vida a plenitud, sin amarguras, siendo más bien agradecidos con los demás, hacer lo que uno le gusta y hacer siempre el bien, es la clave para ser feliz.
La Hermana en Filipinas con los niños



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